Vivir las Maravillas de Dios
Las maravillas de Dios. Su Gracia
El llena nuestro corazón, hace que nuestra copa este rebosando, sentimos que estamos en las manos del Señor de Gracia. Esa gracia inmerecida que llena nuestra vida, no importando lo pecadores que seamos, él nos abraza y nos perdona; el Se puerta y llama, nosotros tenemos que abrir la puerta de nuestro corazón, y al abrir la puerta de aceptar a Jesús también hay arrepentimiento de nuestros pecados, nos abrimos a esa llamada inconfundible del Señor, y se produce esa maravilla de gracia inmerecida que llena nuestros corazones de su amor infinito y nos hace nuevas criaturas; y el Señor hace que nuestras copas rebosen de su Gracia y Amor.
Las maravillas de Dios. Su Presencia
La presencia de Señor lo llena todo, podemos sentir que nos arropa que nos lleva en sus alas que nos cuida como un águila a sus polluelos. La presencia de Dios es inmensa, tan grande que no hay palabras que pueda describir tanta hermosura. Son esos momentos con el Señor cuando nosotros nos volvemos pequeños y nos acurrucamos en él, sintiéndonos seguros, amados, perdonados, nos da esa paz tan dulce que acaricia nuestros corazones y nos hace andar en nuestras alturas. La presencia del Señor lo llena todo en los corazones dispuestos en humildad y mansedumbre, en adoración a Dios.
Las maravillas de Dios. Su Paz
La paz del Señor que llena nuestras vidas, esa paz que el mundo no nos puede dar; que solo en Jesucristo podemos encontrar, es la paz que necesitamos cuando todo se derrumba a nuestro alrededor y parece que todo está perdido, podemos sentir paz en la tormenta, os aseguro que se puede sentir, que Dios coge cada pedacito de nuestros corazones heridos y los consuela, los llena de su amor, de su paz y empezamos sentirnos diferentes, sabiendo que él todo lo tiene en control; que nosotros no podemos hacer nada; que él es el hacedor de maravillas y quien hace los milagros. Nosotros solo somos instrumentos en sus manos. Teniendo más paz y tranquilidad en las promesas que el Señor nos ha hecho seremos instrumentos útiles, él nos reconstruye para sus propósitos dando a esos corazones secos y rotos nuevas fuerzas, sirviendo con más ímpetu en los propósitos de Dios para nuestras vidas. Descansaremos en las manos del maestro y solo él nos llevara donde quiera y nos utilizara donde él crea necesario, a través de las circunstancias o vientos contrarios que tengamos que atravesar; quizás serán naufragios; quizás huracanes o tornados; quizás serán perdidas o persecuciones. ¿quién sabe lo que el Señor tiene planeado para cada instrumento? Unos somos martillos, otros somos trompetas, otros cinceles, otros clarinetes; podríamos seguir con gran infinidad de instrumentos; pero todos necesitan una mano maestra que los guie para hacer obras maravillosas. Utilizados en humildad, con manos limpias y corazones puros; con la Paz de Dios en nuestros corazones.
Las maravillas de Dios. Su fidelidad
La fidelidad del señor se presenta en las cosas más sencillas de nuestras vidas, en nuestro caminar diarios, ¿Cuántas maravillas del Señor has visto hoy? No solo en la belleza de un amanecer o en la espectacular puesta del sol; en el canto de los pájaros, en el vestir de las flores, la inmensidad de mar. Me refiero a la fidelidad del Señor en esas maravillas diarias; en cada momento personal con Dios, en el encuentro de la novia con su desposado, algo intimo entre Cristo y tú, esa seguridad de saber que con quien estas intimando te conoce tan profundamente que sientes que tu vida está ligada a él, que es tu defensor, tu estandarte, tu refugio, tu torre fuerte, él te sustenta. Su amor llena tu corazón en cada momento.
Su Gracia, Su presencia, Su Paz, Su fidelidad, Su Amor
La maravilla de una nueva vida en Dios
La maravilla de la presencia de Dios en nosotros
La maravilla de la Paz del Dios en nuestros corazones
La maravilla de la Fidelidad de Dios hacia sus hijos
La maravilla del amor de Dios que nos dio a su único hijo, para que todo aquél que crea en él no se pierda más tenga vida eterna.
Gracias Señor por tus maravillas en mi vida.
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