Un madero, un tormento, una cruz
Un justo hecho maldición
Abnegación una vida por otra
Millones de injustos justificados
Un castigo de muerte cambiado por una esperanza de vida
La muerte ha muerto
El padre de mentira vencido, por aquel que es la verdad más pura
Un hombre, un carpintero pescador de almas
Dios con nosotros, Dios en nosotros
El alfa y el omega, el principio y el fin
Salvación, redención, restauración del pecador
Todo esto y mucho más es mi Cristo, no hay palabras que puedan describir un corazón redimido, una vida restaurada, un hombre que muere para revivir en un nuevo nacimiento, una resurrección a una vida eterna, ahora que hemos encontrado a nuestro rescatador, al que pago el precio por nosotros y precio de cruz.
No tengo palabras para tanto amor, solo un corazón en humilde en reverencia. Cuando me paro a ver, a examinar mi corazón, y veo que no merezco tanto amor, ni tanta gracia de mi Cristo, que me siento pequeña muy pequeña y que en mi pequeño corazón hay un amor un inmenso amor por mi Señor Jesús, pero es tan pequeño mi corazón que no veo suficiente amor por El me falta espacio para llenarlo con más amor hacia mi Señor y Dios. Soy pequeña y débil pero aun así mi Cristo me lleva en sus manos, me sostiene y cuida, soy la niña de sus ojos.
No hay palabras para tanto amor, solo un corazón en adoración, alabanza y sobre todo en amor reverente. Pues al recibirle, al aceptarle tengo la potestad de ser llamada hija de Dios, yo esa pequeñita persona, que yo pienso que soy, es llamada: ¡hija de Dios! Él no me ve como yo me veo. ¡Soy Hija de Dios! y lo voy a gritar a los cuatro vientos, voy a testificar de Su amor, de Su gracia y bondad. Mostrare en mi la imagen del que me creo, mostrare la imagen de Cristo victorioso en mi vida.
Deja un comentario