Que crueldad la muerte en la cruz.

Un juicio injusto y malvado, un castigo cruel y sin piedad; latigazos que resquebrajan la piel, coronación de espinas, blasfemias, burla y humillación. Un rostro ensangrentado, inflamado y con las fuerzas al límite, le obligaron a llevar su propio madero. Parece imposible que en el corazón de hombre se esconda tanta maldad. 

Cargando el madero llegó al lugar llamado de la Calavera, su nombre lo dice todo; un hombre medio desnudo tirado sobre un madero, que inmenso dolor con su cuerpo rasgado por los latigazos, su cabeza lacerada por la corona de espinas, la crueldad de un ejército entrenado para torturar y matar, avivado por unos lideres religiosos, orgullosos, celosos y arraigados a una ley que retorcieron; manipularon aun pueblo para castigar tan sádicamente a un inocente. El dolor en a aquella hora ya era insoportable para cualquier ser humano; pero aún faltaba lo peor, cogiendo sus brazos los extendieron a lo largo del madero y allí los clavaron,  (una simple espina en nuestros dedos nos hace soltar una rosa) no creo que podamos ni imaginar el dolor que produce un clavo al traspasar nuestra carne, nuestros tendones, nuestros huesos. No siendo suficiente con las manos; también clavaron sus pies al madero, la debilidad que debería sentir con la perdida de tanta sangre. En el momento de poner en pie esa cruz, la falta de aire se hace inmediata y para respirar tiene que apoyarse en esos pies clavados donde la carne, los tendones y los huesos, tiran hacia el lado contrario de lo que sus pulmones piden para tomar un poco de aire, cuando intenta incorporar un poco su cuerpo para poder recibir ese oxigeno que necesita, sus brazos se estiran rasgando todavía más todas sus heridas, cada aliento, cada respiración es un sufrimiento insoportable. La última crueldad, una lanza abre su costado.

Que crueldad, que ni tan siquiera una sola persona lo defendiera, sus más allegados lo abandonaron, toda esa gente que habían visto milagros a su alrededor; quizás hasta alguno de los ciegos, leprosos, que había sido sanados, quizás algunos de esos cinco mil que habían sido alimentados, ahora gritaban: “Crucifícale, crucifícale”. Hasta prefirieron que un criminal saliera de la cárcel y que un inocente muriera cruelmente. 

EL hijo de Dios, Jesús el Mesías entregó su vida, no se la quitaron, él la entregó.  

Todo este sufrimiento fue por mí, fue por ti, en ese sufrimiento imposible para cualquier persona, esas burlas y humillaciones, eran para cada uno de nosotros; que también hemos gritado : “Crucifícale, Crucifícale” Todo lo sufrió por nosotros, llevo nuestros pecados a la cruz, Cristo Jesús, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.   

2 Coritios.5:21 ¨Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en Él.  

Jesús hijo el de Dios se hizo hombre y sufrió esa muerte tan cruel, ese sufrimiento por nosotros pecadores y merecedores del castigo. Dios envío a su único hijo como perfecto sacrificio, acto de abnegación absoluta. Herido varón de dolores, llevo todas nuestras cargas, ansiedades, pecados. Nuestra Justicia en una cruz, donde salimos limpios al acercarnos al Señor, dejando toda nuestras iniquidades, angustias y cargas a los pies de Cristo, la deuda pagada, ya no somos proscritos, un inocente paga por mis culpas, ese inocente, Jesucristo, es la Justicia para nuestras vidas. 

Al tercer día resucito y con él nosotros también resucitamos a una nueva y abundante vida, su resurrección nos lleva a la vida eterna; Cristo venció a la muerte, la derroto, la muerte ya no tiene poder sobre los redimidos por la preciosa sangre de Cristo, somos libres y más que vencedores.       

1 Pedro.1:3 ¨Bendito sea el Dios y padre de nuestro Señor Jesucristo, quien según su gran misericordia, nos ha hecho nacer aúna esperanza viva, mediante la resurrección de Jesucristo de los muerto ¨

  • Jesucristo
  • Ese inocente, pago mí deuda, sufrió muerte en la cruel cruz, y lo hizo por mí
  • Un Rey, coronado de espinas, que grito: ¨Consumado es¨
  • Ese inocente, ese Rey, resucito y me dio una esperanza viva, me dio vida eterna.
  • Jesucristo vive

Mi Cristo, por tus heridas soy sanada, el castigo de mí paz cayo sobre ti. Te ofrecías como el cordero en el sacrificio, te entregaste para expiar mis pecados, tú los borraste quedaron clavados en aquella horrible cruz.

Gracias mí Cristo, por tu amor, por tu misericordia y gracia sobre mí, me recataste a precio de sangre, tú propia y bendita sangre, gracias mí Cristo.

!!! ¿Quién vive? ¨Cristo vive ¨!!!

Una respuesta a “Que crueldad la muerte en la cruz.”

  1. Amén!!

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