Mi alma tiene sed del Dios vivo. (Salmo.42)

Mi alma tiene sed de ti mi Señor, ¿ Cuándo vendré y me presentaré delante de ti?

El anhelo: Tener ansia o deseo vehemente (que tiene una fuerza impetuosa; ardiente y lleno de pasión) de conseguir algo.

El anhelo de mi alma es estar en Tu presencia, tengo sed de ti, quiero postrarme delante de ti Señor, mi anhelo es que mi copa este rebosando de ti mi Señor y mi Salvador.

Mi alma tiene sed, Señor, tengo sed de ti, que tu presencia inunde mi vida y me llene de tu Santo Espíritu, mi anhelo estar contigo

Mi alma tiene sed de Dios, anhelo al Dios viviente, a mi Señor y Redentor.

Tengo un deseo ferviente de estar delante de mi Salvador, tengo pasión por mi Jesucristo, ese deseo ardiente, que me hace buscarte día y noche. Mi alma desea estar cerca de ti, estrechamente unida con mi Señor, deseo que Tu Santo Espíritu me llene, que mi copa este rebosando, que me cuides como a la niña de tus ojos y que Tu Santo aceite, Tu Espíritu Santo me unja; atráeme, átame con tus cuerdas de amor.

Anhelo tu presencia en mi vida Señor; pues en mis dificultades, en mis lágrimas, en mi falta de aliento, la gente me ha preguntado ¿Dónde está tu Dios? Recuerdo todo lo pasado, todo lo sufrido y en esos momentos, derramo mi alma ante ti, mi Señor.  Dando respuesta a los que me rodean y preguntan, les digo:  “Mi Dios está conmigo donde quiera que yo voy, Sus alas me cubren, y a la sombra del Altísimo me refugio, es hay donde está mi Dios, es con Él dónde estoy segura, Él es mi escudo y baluarte.

 ¿Por qué me turbo por qué me abato? Quizás me frustro y desespero, porque dentro de mi hay algo que apaga mi alma y mi espíritu, a la vez me apaga el anhelo de buscar a Dios; quizás me estoy muriendo de sed en ese momento que dejo que la turbación y el abatimiento tengan una presencia más relevante en mi vida. Pues no voy en busca de Aquél que tiene esa agua de vida que me llena el alma, reaviva mi espíritu, me da esos ríos de agua viva que inundan todo mi ser, que me trae Su precioso consuelo y fortaleza en cada circunstancia adversa de mi vida. Alabo y adoro al que es digno de toda alabanza, gloria y adoración, aquel que dio su vida por mí dándome vida eterna, perdonando mis pecados, anhelo estar cerca del Hijo de Dios, de Jesucristo mi Señor y Redentor.

Tengo sed del Dios vivo, no debo turbarme, ni abatirme, debo buscar siempre a Mi Señor, anhelar vehementemente, fervientemente estar en Su presencia.

No hay nada, absolutamente nada mejor que estar en la presencia de Dios, buscarle de día y de noche, habitar en Su presencia, estar con Él en Su Santo Monte.

En algún momento quizás vuelva a preguntarme, ¿Por qué me abato, por qué voy a desanimarme?  Volveré a responder: Espero en Dios, alabando, adorando, y sobre todo orando; por su gran salvación, por su presencia en mi vida. Pues en mis tribulaciones, en mis pruebas he comprobado que la alabanza es un arma de victoria, la adoración es un escudo a mi disposición con el que puedo parar los dardos del enemigo; la oración es una de las arma más poderosas que me trae victoria y paz en medio de las tormentas, la oración me comunica con Dios en mis dificultades, en mis debilidades; también es una comunicación directa de nuestro agradecimiento, nuestras alegrías y gozo

Como el ciervo anhela las corrientes de las aguas, así suspira por ti, oh, Dios, el alma mía.

Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo.

Tengo sed de ti mi Señor, de esas aguas que me limpian y renuevan, donde me sumerjo cada vez que te busco y dejo que mi alma se una a ti en Espíritu y verdad, el deseo de entrar en el lugar Santísimo, donde mi Cristo me dío acceso por medio de su muerte y muerte de cruz.  Tengo sed de ti, de ese agua que cuando la bebo ya no tengo sed jamás, porque se que en Jesús esta la salvación, que el mismo Señor es quien calma mi sed, bebiendo de Su agua, que de mi brotarán ríos de agua viva.

Señor, mi Salvador y refugio, escudo alrededor de mi; tengo sed de ti, te anhelo, te amo, te necesito, clamo a ti en confianza y alabanza, te adoro con fervor.

Gracias por tu inmenso amor, por esas aguas que refrescan mi alma y avivan mi espíritu.

Una respuesta a “Mi alma tiene sed del Dios vivo. (Salmo.42)”

  1. Amen. Mi alma tiene sed de mi Dios todo el tiempo.🤗🌷

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