Una fe no callada

Una fe no callada

Hablamos de una fe no fingida; una fe verdadera que brota de lo más profundo de nuestro ser, en honestidad y verdad.

 La fe no callada; esa fe que proclamamos con unos labios que adoran, unos labios que hablan de Jesús, una boca que derrama la dulzura de la miel que es la palabra de Dios.

La fe no la podemos callar, llevarla dentro como si solo fuera para nosotros, nuestra fe debe de ser como esos ríos de aguas libre, que corren hacia el mar; como esas cascadas donde el agua cae libremente formando multitud de arco iris; que cuando las vemos nos asombramos de su belleza, esa fe que inunda, que contagia a los demás a buscar eso tan espontáneo, grandioso y real que nosotros no callamos y con ello, expresamos la gracia y misericordia de nuestro Señor.

Callar nuestra fe es una de las cosas más errónea que podemos hacer como cristianos, quedarnos acomodados a lo que pueda ocurrir en nuestras vidas sin más, es como guardar la mina que Dios nos da, porque tenemos miedo de ese señor justo que cuando venga nos pedirá cuentas, nuestras vidas se convierten en automáticas y nuestros ríos de agua se estancan.

Callar nuestra fe es avergonzarnos de nuestro Cristo, ¡cómo voy a callar lo que el Señor ha hecho en mí! ¡Miserable de mí! Que me avergüenzo de aquel que me dio la vida, que me hizo su desposada, que me ama tanto, que fue al calvario por mí. Yo que andaba viviendo en mi propia opinión, negándole y pecando, viviendo mi vida fuera de su inmenso amor. ¡cómo voy a callar mi fe! el motor que me hace permanecer en sus promesas; “Porque sin fe es imposible agradar a Dios”

Callar nuestra fe es dejar de ser amigos de Dios, por la fe Abraham fue llamado amigo de Dios, por la fe se taparon boca de leones, por la fe se derrotaron ejércitos, por la fe… Hebreos.11 Nos habla de fe y como esos grandes hombres y mujeres que no callaron su fe ahora y son ejemplos para nuestras vidas, en un mundo loco como el que vivimos, donde la vida no tiene valor y nombre de Dios es constantemente blasfemado, no hay temor de Dios. No se puede vivir una vida cristiana, si callamos nuestra fe, ¿cómo vamos a ser igual que Jason, trastornadores de este mundo loco, si no tenemos fe?

Cuidemos nuestra fe, aumentémosla, mostrémosla a los demás, que nuestra fe hable por nosotros. En una mirada, en una sonrisa, que nuestras vidas muestren una fe no fingida, una fe verdadera y que este unida a la esperanza y el amor.

 

 

Una respuesta a “Una fe no callada”

  1. Gracias Rosi son de mucha ayuda tus palabras. Bendiciones 🥰

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