El primer amor (1)
Eso que nunca he sabido muy bien cómo explicar; pero en una tarde de otoño de 1985, me encontré con el amor de mi vida. Nunca hubiera podido imaginar como cambio todo, una vida que ya no era mía; pues se la di a mi amado, él me transformo; aunque no fue de la noche a la mañana, todavía sigue haciendo su obra en mí. Sigo recordando ese fuego que había en mi corazón, ese anhelo de estar junto a él, de buscar su rostro y querer hablar con él.
El Primer Amor
Que me trajo la compañía del consolador para que, en mis momentos de angustia y desolación me ayudara. Poder llamar al padre de toda consolación y me llevara en sus brazos, tomando mis tristezas y calmando mis tempestades. Esa compañía que me sigue y me recuerda que soy la novia, que mi amado nunca me olvida, el me cuida y protege como a la niña de sus ojos.
El primer Amor
Que abrió mi vida a una nueva manera de entender las cosas, basándose en su palabra, guiándome a través de ella. Su palabra es la semilla que, regada con su amor, va creciendo y fortaleciendo mi espíritu, haciendo que en mi florezca una vida en Cristo, mi amado, mi Señor, mi libertador.
El Primer Amor
¿Alguien ha sentido un amor parecido a este? Pues si alguien quisiera comprar este amor de cierto que lo menosprecia. Este primer amor, este primer enamorarse de Jesús, el Cristo, el hijo del Dios viviente; es el mayor amor que podemos sentir.
Por nada del mundo debemos olvidar este amor, o dejarlo en nada, poniendo por encima las cosas que nos distraigan y acabemos haciendo de este puro y hermoso amor de Dios, una costumbre o en religiosidad mal entendida, por ningún motivo olvidemos nuestro primer amor, nunca olvidemos como llegamos a los pies de nuestro Señor Jesucristo, ni qué condiciones y necesidades. Nuestro Señor abrió los brazos y nos abrazó, nos reconforto y nos hizo ser llamados hijos de Dios.
Replica a Anónimo Cancelar la respuesta