En momentos difíciles de sufrimiento los cristianos buscan ser resilientes y tener capacidad para adaptarse a las circunstancias de la vida.
Resiliencia
Definición de resiliencia: Capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos. (el sufrimiento)
El cristianismo puede ser un ejemplo de resiliencia, a través de nuestros sufrimientos y despedidas buscamos esa fuerza para seguir adelante, hay veces que la buscamos solo en el razonamiento. Razonar nuestros sentimientos en el sufrimiento, para adaptarnos a una nueva situación o forma de vivir
Pero, ¿dónde quedan nuestros sentimientos de dolor y perdida? Da la sensación de que como cristianos no podemos mostrar nuestra necesidad de consolación, nuestro llanto debe de ser controlado, para que los demás no vean nuestro sufrir. Debemos ser fuertes y mostrar que todo está en manos de Dios. Sí, todo está en manos del Señor, Él mismo nos consuela; pero ¿Por qué no puedo expresar mi dolor o mi falta de entendimiento? ¿Por qué no puedo mostrar que estoy sufriendo? o quizás nos gustaría poder preguntar a Dios ¿Por qué?
Hay veces que nos acercamos al estoicismo, (Según la RAE: Fortaleza o dominio sobre la propia sensibilidad) en la manera de intentar sobreponernos a través de la razón, con frases tan hechas y rehusadas en momentos de sufrimiento y tan difíciles de asimilar, como si un cristiano no supiera donde está su esperanza y de donde viene su consuelo; pero nuestros corazones lloran, nuestros corazones echan de menos al ser amado que hemos perdido. Yo echo mucho de menos a mi hermano, se dónde está y me emociona, sé que termino su carrera y me enorgullece, por supuesto sé que he dejado mi dolor en manos de Dios, igual que deje mi dolor en manos del Señor cuando partieron con Jesús mi padre y mi hijo. Pero mi amor hacia cada uno de ello sigue creciendo, sé que Dios todo lo tiene controlado y que la voluntad del Señor es inmutable, que sus pensamientos no son los míos y que Él hará su obra en nosotros. Sigo con otro, PERO, mi corazón llora, y son lágrimas de amor, lágrimas que gritan al Señor “ayúdame te necesito, necesito una doble porción de ti mi Señor”
Creo que no soy resiliente, solo soy una mujer que ama a Dios con todo su corazón, que acepta, aunque no entienda la voluntad del Señor. También soy una mujer cristiana con un corazón sensible, que llora, sufre que necesita del consuelo de Dios y necesito que me recoja otra vez y me levante de mi duelo por ese gran hermano, al que amo inmensamente, que ya ha partido con el Señor. Recuerdo la última vez que fuimos a desayunar y que pasamos ese tiempo para nosotros dos, fue un regalo del Señor que guardo en corazón al igual que tantos otros.
Señor, no quiero ser resiliente, no quiero adaptarme, no quiero razonar mi dolor. Solo necesito al Dios de toda consolación; Señor humildemente te pido que vuelvas a recoger mi corazón y lo vuelvas a coser con tus manos de amor, por favor, Señor, consuélame y que tu Santo Espíritu con su dulzura me abrace, que pueda sentir ese susurro apacible que seque mis lágrimas.
Te amo mi Señor, mi gran Consolador
Replica a Anónimo Cancelar la respuesta