Marcos.14:37-41
¿Cuánto tiempo podemos velar , cuánto podemos orar? ¿Una hora, media hora, 15 minutos?
Un dia son 24 horas, 1,440 minutos, 86,400 segundos, y de todo este tiempo cuanto dedicamos a Dios, cuanto tiempo velamos estamos despiertos y en oración, para que el enemigo no nos meta en tentación. Si Jesús viniera a nosotros también nos diría ¿no habéis podido velar ni una hora?
Nuestra desconexión con el Señor a lo largo del dia es muy grande, nos limitamos a un tiempo de lectura, que muchas ocasiones es cumplir como si fuera una tarea más, por no hablar de la oración donde exponemos nuestras peticiones, nuestras necesidades y en ocasiones damos las gracias, pero aun la oración la hacemos de forma rutinaria.
En más de una ocasión me he encontrado en situaciones similares de leer marcando la lectura como mi tarea de la mañana y no como mi mana diario, ese alimento que viene del cielo que me nutre y da fuerza. Que diremos de la oración, cuando no podemos dejar las cosas en las manos de Dios y nos esforzamos en dirigir al Señor y decirle como queremos que cambie a gente o situaciones por las que tenemos que pasar, para nuestro aprendizaje y madurez, y que decir tiene cuando oramos por nuestras familias, esposos, esposas, hijos, hijas; nos ciega nuestro propio entendimiento al querer que el Señor les cambie a nuestro tiempo y a nuestra conveniencia, poniendo nuestros planes por encima de los planes de Dios.
Pienso en los discípulos y lo difícil que les fue estar despiertos, velar y orar “ni tan siquiera una hora” Hombres trabajadores habían estado todo el dia preparando la fiesta la pascua, habían vivido una velada más que emocionante junto al maestro, estaban cansados y como dice la palabra “sus ojos estaban cargados de sueño” “Velad y orad para que no entréis en tentación” (Mateo.26:40-43) Nuestros espíritus están dispuestos; pero la carne es débil y nos dejamos arrastrar perdiendo el tiempo, nuestras mentes divagan entre problemas, o quizás nos distraemos con cualquier pensamiento fugaz que pase por nuestra mente y dejamos de velar, dejamos de orar.
¿Nuestra vida espiritual es así? Trabajamos, nos emocionamos en la iglesia y cansados llenos de sueño nos quedamos dormidos, no somos capaces de velar y orar para no entrar en tentación y como los holgazanes cada vez dormimos más y oramos menos, espiritualmente nos acomodamos a la rutina y olvidamos que la oración es una fuente de agua viva que nos arrastra con ímpetu a la presencia de Dios, pero que entendemos por la presencia de Dios, en muchas ocasiones buscamos cosas grandiosas, manifestaciones como una nube de dia y una columna de fuego de noche, una zarza ardiendo, esperamos todo eso y no escuchamos un silbo apacible, el sonido del silencio, ese susurro del Espíritu Santo en nuestras vidas que nos da convicción de pecado, esa comunión que el Padre, algo íntimo y personal tan profundo como el aire fresco de la maña. Elías busco a Dios en un viento impetuoso que arrancaba árboles, arrasaba montes, también lo busco en un terremoto, después en un fuego; pero el Señor no estaba en esos tres fenómenos tan llamativos y destructores, Elías escucho una brisa apacible (1Reyes.19:11-12) Hay está el Señor en esa brisa apacible.
Busquemos esa brisa apacible que nos haga arrodillar y decir “Habla mi Señor, porque tu siervo escucha” “Heme aquí Señor” Acerquémonos confiadamente al Jesús autor y consumador de la fe, hablemos con él como con un amigo, como lo hizo Moisés cara a cara con el Gran YO SOY
La oración es un arma de victoria
Velar y orar es un mandamiento del Señor
Replica a Anónimo Cancelar la respuesta